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Prueba: Volkswagen Virtus (1.6L / 110 CV)

No es correcto pensar que los sedanes están en retirada, más aún considerando que esta tipología representa el 20,3% de las ventas totales del mercado automotor chileno, lo que quiere decir que uno de cada tres ejemplares comercializados pertenece a esta silueta.

Aterrizando estas cifras a la realidad de Volkswagen, nos encontramos con que de cada diez unidades puestas en las calles, una es un sedán; recordemos que la firma alemana ofrece los modelos Voyage, Virtus y Passat, y que en octubre se sumará la séptima generación del Jetta.

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A nivel nacional la marca ofrecerá cuatro sedanes, para estar presente en varios segmentos, estrategia comercial que sería muy distinta si fuera cierto que la tipología tricuerpo estuviese en vías de desaparecer.

El Virtus llega desde Brasil para atender las necesidades de los compradores del segmento B+, un nicho muy competitivo en el que juega un rol determinante la oferta de equipamiento tecnológico y, que de ser conquistado, le significaría a Volkswagen alcanzar una participación de 4,1% en el mercado nacional.

Diseño exterior

Muestra un look elegante, distinguido y cargado de identidad de marca. En este ámbito destacamos la presencia de una proa solemne, con faros rectangulares y de un hermoso parachoques decorado con un par de modernos neblineros; la insignia del fabricante adquiere un papel protagónico en este sector de la carrocería.

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Al mirarlo de perfil se advierte un gran equilibrio en ambos voladizos, siendo más prolongado el de la zaga, rasgo que queda oculto gracias a la acción del pilar C abatido, que desciende hasta fundirse con la tapa del baúl. Otro punto que nos llamó la atención en la vista de perfil, es que queda mucho espacio libre en los pasos de ruedas, lo que sugiere que podrían haberse montado neumáticos de mayor diámetro, aunque en esta versión tope de gama se ofrece un calce de 215/45 R17; aún así el interior del guardafango luce algo vacío.

El tercer volumen es tan elegante como el primer segmento de esta carrocería, la que dicho sea de paso mide 4.482 mm de largo. Las luces de posición son vistosas, el parachoques robusto y una pequeña aletilla se encarga de imprimirle un sello aerodinámico al compartimiento de equipaje.

Diseño interior

En la cabina lo primero que se advierte es una tenaza portacelular ubicada en la parte alta del tablero, que de buenas a primeras luce como un accesorio externo pero que en realidad viene instalada de fábrica; nadie duda de su utilidad, aunque sí de su aspecto…porque rompe la armonía del tablero.

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El puesto de conducción se ve bien, armonioso en sus formas, ergonómico en su organización e incluso tecnológico, por el positivo efecto que genera el display digital de 10,2” y la pantalla táctil de 8”. El volante ofrece una empuñadura gruesa y adherente, al tiempo que los pedales son grandes y están correctamente alineados. Con respecto al módulo desde donde se opera la climatización, podemos decir que no está muy bien ubicado porque para dar con sus pulsadores nos vemos obligados a apartar la vista del camino; al final resulta más seguro pedirle al copiloto que lo opere.

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Los asientos frontales son excelentes, desde todo punto de vista, mientras que la banca trasera posee dos plazas muy bien marcadas y un espacio central en el que se pueden tolerar viajes cortos; el piso no es plano, lo que torna aún más complicado acomodarse bien.

No hay problemas de habitabilidad, ventaja que esperábamos hallar tomando en cuenta la distancia entre ejes de 2.650 mm. La percepción de calidad es respetable, pese a los materiales rígidos que cubren los paneles internos, polímeros que desafortunadamente son incapaces de otorgarle un buen sello acústico a la cabina.

Comportamiento

Un motor gasolinero MSI de 1.600 cc es el responsable de suministrarle vida a este sedán compacto. Es un bloque que desarrolla 110 CV a 5.800 rpm y un torque de 155 Nm entre las 3.800 y 4.000 vueltas por minuto; la transmisión es automática de seis velocidades.

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En la urbe rueda bastante bien, con mucha soltura y una interesante entrega de energía. El motor es vivaz, de eso no hay duda, aunque es en el ámbito de la potencia donde más se destaca, ya que al momento de generar torque le juega en contra el hecho de que logra su máxima entrega un poco antes de las 4.000 rpm, lo que deja un breve espacio para recuperar impulso; la elasticidad está al debe.

Lo positivo es que la transmisión es rápida, precisa y muy bien escalonada. Es una Tiptronic convencional, eficiente sin duda, aunque pese a sus muchas cualidades no está a la altura de una caja DSG; una cuota extra de “enganche” no le vendría mal. Aún así es un conjunto excelente, que logra una correcta administración de los erogues del motor, para así obtener una velocidad máxima por sobre los 182 km/h y un crono de 11,6 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h.

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En carretera ofrece un imperturbable aplomo, que corre por cuenta de una suspensión firme que anula los movimientos parásitos y los rebotes excesivos. En las curvas va sobre rieles, al tiempo que la dirección nos entrega sensaciones muy finas, que nos servirán para dibujar trayectorias perfectas; en lo que respecta a plataforma el Virtus se ubica por sobre sus rivales.

Volkswagen ha desarrollado un excelente ejemplar, un automóvil colmada de virtudes, como su nombre lo sugiere. Se presta de buen modo para rodar por la ciudad y para realizar viajes por carretera, escenario en el que ofrece un rendimiento de 18 km/l, si lo conducimos con gentileza.

FICHA TÉCNICA

Precio: $14.490.000

Motor: 1.6L 110 CV / 155 Nm

Transmisión: Automática / 6 marchas

Tracción: Delantera

0-100 km/h: 11,6 segundos

Vel. Máxima: 185 km/h

Rend. Mixto: 13,9 km/l

Largo: 4.482 mm

Ancho: 1.751 mm

Alto: 1.468 mm

Entre ejes: 2.650 mm

Maletero: 521 litros