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Citroën C4 1.6 e-HDi, la eficiencia como bandera de lucha

El elevado costo del combustible es uno de los principales problemas que enfrentan los fabricantes de automóviles y, lógicamente, los usuarios. Como en un círculo vicioso, cuando un potencial comprador da pie atrás en la adquisición de un automóvil debido al oneroso costo de la gasolina o el diesel, los ofertantes, es decir las marcas, se ven enfrentados a una enorme adversidad.

Es por eso que el desarrollo de motores eficientes es tan necesario, porque un automóvil capaz de recorrer muchos kilómetros con una mínima dosis de carburante nos permite reencontrarnos con la libertad, con la independencia que nos otorga un vehículo, sin que el factor “costo por kilómetro” se transforme en un disuasivo que nos haga renunciar al privilegio de la movilidad independiente.

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Basándose en lo anterior, la firma francesa Citroën ofrece una serie de desarrollos técnicos orientados al máximo aprovechamiento del combustible; por supuesto que sin afectar la producción de potencia. En este grupo de soluciones se encuentran los motores de la familia e-HDi, plantas turbodiésel capaces de ofrecer un elevado performance a cambio de bajas emisiones y de un mínimo gasto de carburante.

Uno de estos eficientes motores va montando en el C4 que les presento en la siguiente prueba. Según la casa del “double chevron”, con este bloque se logra un rendimiento mixto de 21,3 km/l y se alcanza una velocidad máxima de 190 km/h.

 

Diseño pragmático    

Está claro que el C4 no es tan audaz, estéticamente hablando, como sus compañeros de marca. Si bien no posee el magnetismo de un C3 o un C4 Cactus, este hatchback ha logrado acumular miles de adeptos, quienes lo prefieren por sobre alternativas como 308 de Peugeot, i30 de Hyundai o Golf de Volkswagen, debido a su elegancia y pragmatismo; no a todos les gustan los diseños aeroespaciales.

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Sin extravagancias, el C4 muestra una carrocería voluminosa, de buen porte y con trazos firmes. Las esquinas fueron redondeadas, lo que aumenta la percepción de robustez, mientras que la mascarilla con el inconfundible logo del fabricante galo se encarga de definir el origen e incrementar la confianza de quienes lo observan; Citroën no es un fabricante cualquiera, sino que es uno de los nombres más consolidados de la industria.

 

La carrocería mide 4.329 mm de largo, plataforma que ofrece el espacio suficiente para acomodar unas puertas con generoso ángulo de apertura. La línea del techo es plana, solución que confirma que en este Citroën no hay cabida a experimentos aerodinámicos, sino que lo único que importa es la volumetría interior.

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Todo en su lugar  

Se nota que hubo mucho esmero al momento de diseñar, cubrir y equipar la cabina del C4. La organización de los controles es perfecta, al igual que la gráfica de los marcadores digitales y la ubicación de la palanca selectora de cambios; por lo mismo es que resulta muy fácil acostumbrarse a este ambiente. El volante presenta un diámetro al borde de lo exagerado, lo que lejos de perjudicarlo se transforma en una garantía al momento de manipularlo.

Me llamó poderosamente la atención el uretano gomoso con el que está confeccionado el tablero, o más bien dicho buena parte de él. Su tacto es agradable, pero no así su aspecto porque tiene la misma apariencia de la goma quemada, lo que da la sensación de que quedaremos con la mano ennegrecida al momento de tocarlo; eso no pasa, pero igual me parece un recurso poco afortunado para un automóvil de esta calidad.

El espacio abunda, adelante y atrás, e incluso el compartimiento de carga ofrece buen espacio y profundidad (408 litros). El portalón se alza sin problema y se cierra del mismo modo, ajustándose con precisión quirúrgica entre esas llamativas luces de posición.

Los asientos frontales son tipo butacas, es decir con marcados bordes laterales que retienen el cuerpo para evitar que este se deslice en las curvas; me parece un bono extra, porque este hatchback es netamente familiar. La banca trasera la noté menos confortable, con una esponja más rígida que la utilizada en las plazas delanteras; no es del todo apta para recibir a tres ocupantes, debido a la marcada elevación que interrumpe la superficie de cojín y respaldo.

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Viajero confortable   

Las mayores cualidades de este C4 afloran cuando giramos la llave, engranamos primera marcha y comenzamos a acelerar. En ese minuto se siente el empuje del motor, de ese bloque turbodiésel de 1.560 cm3 que produce 115 CV y, mejor aún, 270 Nm de torque.

La potencia no es el punto fuerte, casi resulta obvio decirlo, pero cuando esos 270 Nm emanan desde las 1.700 vueltas por minuto recordamos que los motores de combustión espontánea son los mejores cuando buscamos fuerza y elasticidad. Durante la prueba me deleité con esa inagotable capacidad de recuperación, expresada en menos de cuatro segundos para remontar de 80 a 120 km/h con el sexto cambio engranado.

El fornido motor, que brinda una autonomía superior a 1.200 kilómetros (a 90 km/h en carretera), está acompañado por una transmisión mecánica de seis velocidades. Durante el viaje los tres primeros desarrollos los usaremos en contadas ocasiones, porque, como ya lo mencioné, el motor es tan torqueador que casi no requiere ayuda en las subidas o en los senderos de montaña. Y con respecto a la caja, la conexión de las marchas no tiene bemoles, pero no me agradó el tacto suelto del pedal de embrague; tiene mucha carrera libre y devuelve con demasiada brusquedad.

La suspensión está calibrada de un modo suave y confortable, por lo que es mejor olvidarse de jugueteos o maniobras bruscas. La carrocería se inclina, y mucho, lo que por supuesto afecta la línea de marcha. La frase versa “pastelero a tus pasteles”, y eso es justamente lo que les pido recordar mientras empuñen el volante del Citroën C4…no es un “hot-hatch” con suspensión a ras de piso, sino que un hatchback concebido para agradar, arrullar a los viajeros y, sobre todo, para hacer rendir el combustible; visto desde esa perspectiva, es un producto sobresaliente.

 

 

FICHA TÉCNICA

Precio: $14.290.000

Motor: 1.6L 115 CV / 270 Nm

Transmisión: Mecánica / 6 vel.

Tracción: Delantera

0-100 km/h: 11,3 seg.

Vel. Máxima: 190 km/h

Rend. Mixto: 21,3 km/l

Largo: 4.329 mm

Ancho: 1.789 mm

Alto: 1.489 mm

Entre ejes: 2.608 m